______________ La voz de los que no tienen voz_____________

Al igual que aquellos hombres que dejaron la oscuridad de la ignorancia queremos que esta investigación sea un arma de conocimiento, cultura y educación para lo jóvenes y la sociedad chilena. Para que se inspiren con el trabajo de hombres que con sólo ganas de marcar la diferencia han logrado pasar a la historia.

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Seguimos en camino

Ya hemos finalizado la primera etapa de nuestra investigación, la cual tenía como principal objetivo, reflejar la historia y lo que fue la Prensa Obrera en repuesta a los problemas de la clase trabajadora del país. Mediante un paso por la historia que hicimos a través de artículos y videos quisimos reflejar un momento que marcó el proceso de estructuración de la prensa que hoy conocemos.
Hoy, han surgido nuevos objetivos y desafíos, los cuales se fueron abriendo paso a medida que avanzábamos en nuestra investigación y nos envolvíamos en el espíritu de lucha y en aquel despertar al conocimiento y la organización para conseguir la tan ansiada justicia social. Ahora lo que pretendemos es:


*Dar a conocer que aún quedan vestigios de lo que fue la Prensa Obrera.

*Demostrar que la Prensa Obrera, ejemplificada hoy en la prensa de gremios y sindicatos, es utilizada con fines informativos y educativos tanto para los trabajadores de la misma institución y para la sociedad.

*Incentivar a las personas a instruirse sobre este tipo de prensa por medio de nuestro blog para que así la sociedad no se pierda en los senderos de la ignorancia y la injusticia y se convierta en personas críticas y defensoras de sus derechos.

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lunes, 14 de julio de 2008

El despertar de la nueva generación

A diario escuchamos de ti, de mí y de gran parte de la población, que los medios de prensa están manipulados por los intereses económicos de ciertos personajes de nuestra nación, que en ellos no se refleja todo lo que realmente acontece y que estamos totalmente disconformes con lo que se muestra hoy en los medios. Pero sinceramente ¿hacemos algo para revertir tal situación?

Resulta que como hemos demostrado a la largo de esta investigación, aquellos hombres que decidieron hacer algo por cambiar la situación mediática del país no contaban con todos los recursos necesarios para hacer escuchar a la sociedad esa voz de crítica al sistema y el sentimiento de disconformidad con los medios. Cuentan algunos historiadores que muchas veces los obreros fueron capturados por las fuerzas policiales de la época y que aquellas imprentas que con esfuerzo lograban conseguir los trabajadores para editar sus publicaciones, se les eran confiscadas. En ocasiones cuando estos obreros eran alertados de estas inesperadas visitas, desarmaban las máquinas de impresión y cada uno de ellos guardaba una pieza para luego, cuando pasara le peligro, poder armarla y así conservar su principal arma de difusión.

Hoy muchos de nosotros nos felicitamos y nos jactamos de que “por suerte” vivimos en un país democrático y de libre expresión, pero querido lector ¿Hacemos uso de tal beneficio? Por supuesto que no.

Para muchos de nosotros es más fácil sentarse en el living de la casa, echar una pequeña ojeada al diario del día y criticar a la prensa porque publica lo que según tú solo les interesa a ellos y que no hacen nada por aquellas clases a las cuales no se les da importancia y que son las que mueven el país, como por ejemplo clase trabajadora. Si tú eres uno de ellos, pues te advierto: es hora de marcar la diferencia.

Situémonos en nuestro propio contexto. Hoy, para nuestra alegría señor y señora, tenemos la mejor oferta para expresarnos y levantar la voz, el Internet. En nuestro país 5.9 millones de chilenos son usuarios de esta maravilla tecnológica, los cuales pueden hacer de su uso un arma provechosa de aprendizaje y expresión. Entonces ¿Qué estamos esperando? Existen cientos de plataformas que podemos utilizar para dar a conocer aquellos hechos que son de importancia para la población que no esta satisfecha con lo que el sistema mediático monopolizado hoy les ofrece. Podemos construir nuestros propios medios satisfaciendo nuestras propias necesidades. Al igual que aquellos obreros podemos alzar la voz y exigir lo que consideramos justo y beneficioso para todos.

Es por esto queridísimo lector que no queremos que leas este proyecto y te informes de la prensa obrera como un hecho que marcó la historia de nuestro país, si no que la veas como un ejemplo a seguir, como un modelo que hoy sigue vigente solo que con distinto nombre, como un tipo de prensa más bien independiente que busca responder a la prensa ya establecida y no competir con ella. Que busca llenar vacíos informativos y que por sobretodo busca acercar aún más al conocimiento y al servicio del propio entendimiento. Hoy damas y caballeros es hora de despertar.

Chile del siglo XXI: El ocaso de la Prensa Obrera

La prensa obrera hoy no existe como tal. Acabó cuando los partidos políticos se entrometieron en el ideal de lucha de la clase obrera por la reivindicación de la hegemonia del poder popular.

Quisimos creer que se patentaba a través de los actuales sindicatos, pero no podemos establecer un modelo de prensa dirigido a la clase trabajadora, sino que pequeños actores sociales que buscan informar a través de boletines mensuales, incluso electrónicos, su realidad diaria que está lejos de retratar la élite duopólica de la prensa en nuestro país. No podemos hablar de un movimiento como a principios del siglo XX, sólo trabajadores ilustrados que siguen los pasos de aquellos que abrieron camino en la batalla de las ideas, desligados muchas veces de los partidos políticos.

Esa es la realidad de nuestro país, el sistema duopólico de la empresa periodística, junto con la clase dirigencial de esta larga y angosta faja de tierra no dan cabida a la difusión de la idea de un cambio estructural al modelo hegemónico, necesario en nuestra sociedad que permanece cegada ante reformas maquilladas y palabras bonitas sobre democracia e igualdad, los cuales no son más que comunicados de burgueses a burgueses que no representan en ningun modo a los trabajadores, sustento de este país. Creemos firmemente en el obrero y en la reivindicación de los espacios de difusión que poseía en la época de la Cuestión social, creemos que el actual trabajador, cegado por la maquinización del actual sistema imperante y la superficialidad de la sociedad chilena, se está durmiendo en los laureles, pero así como unos duermen, otros se toman los espacios y a través de páginas web, blogs u otros medios de comunicación masivos enfrentan el cruel yugo del financiamiento, verdugo de la Prensa Obrera y otros periódicos de resistencia.

Es imposible que las palabras de insignes personajes como Recabarren, Escobar y Carvallo, Olea y Espinoza nos sean indiferentes, como estudiantes de periodismo y futuras trabajadoras no podemos seguir perpetuando un modelo de hacer prensa que no se preocupa del trasfondo, que deja de lado esos bonitos ideales de la Ilustración para dar paso a una industria maquinisista y bastante superficial, basada en el éxito económico y no en el rol educativo.

Talvés, desear un modelo de prensa educativa y que retrate la realidad del trabajador constituye una utopía, pero creemos con convicción que no es así, puesto que personajes con menos recursos lograron instaurar un modelo que quiere con ansias perpetuarse, pero que sólo se retrata como pinceladas de su antecesor.

Me quedo con una consigna antigua, pero que retrata a la perfección el ideal que siguieron los próceres de la Prensa Obrera y muchos otros luchadores de la causa social: Seamos Realistas, Hagamos lo Imposible.

domingo, 13 de julio de 2008

La pluma libertaria: crónica de la subversión olvidada.


La historia del movimiento obrero les es esquiva a los ácratas, por esto, decidimos hacer una descripción, aunque sea a grandes rasgos, de la labor realizada por aquellos hombres que se entregaron con pasión y coraje a la lucha por la "liberación del pueblo oprimido" y a la construcción de una sociedad más justa, a través del ideal reivindicativo de la emancipación de la clase trabajadora, plasmado principalmente en la edificación de sociedades de resistencia, centros de estudios sociales y propaganda anarquista a través de la ya antes mencionada prensa obrera.
Es común escuchar el nombre de Recabarren, insigne representante en la difusión del movimiento obrero, al mencionar la prensa de 1900 en adelante, pero la historia le da la espalda a gloriosos nombres como lo son Escobar y Carvallo, Luis Olea o Magno Espinosa, fundadores de la corriente libertaria en nuestro país. Ellos, sumidos en la fuerte convicción de un necesario cambio estructural en la sociedad, decidieron traspasar sus conocimientos de “La Idea”; el Anarquismo que ve sus albores en los círculos europeos, a la clase asalariada que no poseía acceso a material de instrucción alguno, a través de boletines, los cuales más tarde se transformarían en periódicos de entrega gratuita que seguían las mismas condiciones de difusión de cualquier otro periódico obrero.
La Tromba, primer periódico ácrata descrito por Olea, Espinoza y Escobar y Carvallo como “semanario de Sociología, Ciencias, Arte, Socialismo, Variedades y Actualidad”, vio la luz en marzo de 1898. Éste periódico, marcó el camino para la conformación de otros entes de difusión anarquista, tales como El Rebelde de una línea mucho más directa y clara; su objetivo era preparar el terreno en el que se libraría “la gran lucha de rebelión”. “…El Rebelde nace a calor de tu alborada, con la pluma en una mano y la tea revolucionaria en la otra, saludando al mundo pensador, a los oprimidos y explotados, a quienes traerá su redención. […]”.
Rápidamente, el circulo anarquista encontró refugio en ciudades como Valparaíso, cabe destacar que la Huelga Marítima de 1903 era de una connotada tendencia libertaria, entre los líderes se encontraba Magno Espinoza, presidente de la Sociedad de Empleados de Vapores, quien encontró refugio en el Puerto a la persecución policial de la cual fueron objeto dirigentes ácratas por organizar manifestaciones contrarias a las autoridades de la época.

sábado, 12 de julio de 2008

Un nuevo sistema político

El período de conformación del partido comunista (1919-1922) es uno de los más relevantes dentro del período de la Prensa Obrera. En este proceso se crea una mentalidad de transición y percepción de las condiciones de la lucha por el poder dentro del régimen político existente, de las teorías vigentes de la revolución, las imágenes del futuro y la descripción de lo medios de lucha.

En este contexto la democracia política liberal que imperaba en el país vivía su período de mayor esplendor. Los grandes terratenientes amparados por este sistema, poseían grandes parte de territorio nacional, apropiándose no solo del espacio físico sino que también de todas las ganancias y riquezas que de él se pudieran obtener. Es así que sea creo un sistema que promovía los abusos contra los obreros, utilizándolos solo como máquinas productoras de dinero para los señores de la clase alta.

Así con el pasar de los años y con el término de la Guerra Mundial se genera una depresión que desencadenaría más tarde en conflictos de tipo económicos, desempleos desmedidos y diferencias sociales pronunciadas, por lo que nacen nuevas ideologías políticas influenciadas por toques claramente izquierdistas orientados al socialismo y con matices anarquistas, que irrumpen mas tarde en las elecciones presidenciales de 1920, en donde la alianza radical es apoyada por los obreros organizados y la clase media que no estaba dispuesta a callar.

Luego de esta unión estratégica y de una reacción tremenda por parte de la oligarquía gobernante se busca remodelar la constitución del Estado, con el fin de mejorar los imperfectos económicos, sociales y laborales. Entre lo que cuenta como importante, las leyes de seguridad laboral y de trabajo y el perfeccionamiento de los procesos electorales.

Es así como nace una clase obrera luchadora, que tratará a través de sus propios medios hacerse escuchar, de sacar esa voz ante aquellos que se niegan a oír. Que unirá ideales, pensamientos y luchará para alcanzar una sociedad justa y beneficiosa para todos.

jueves, 10 de julio de 2008

Masificación, como en aquellos tiempos de la historia.

Pioneros de la prensa obrera y sindicales totalmente comprometidos con la causa, buscaban poder masificar sus ideales con la creación de diarios y boletines. Hoy, siguiendo con la línea de esto, buscamos propagar la información que yace en esta página, es por eso que, mediante la creación de pequeños flyers y gran tiempo de dedicación, decidimos hacer entrega de publicidad para que la gente que no conozca sobre Prensa Obrera pueda ingresar a este sitio para estar al tanto de ciertos hitos que han marcado nuestra historia de Chile.

A continuación una pequeña muestra de lo que son los flyers que entregamos.







miércoles, 9 de julio de 2008

Trabajadores v/s Monopolio

Constantemente cuando nos dirigimos a leer la prensa, vamos con la concepción de que esa es la realidad que mueve al país o al mundo. Nos confiamos, de que esa es la verdad y que al leer un periódico, ver los noticiarios o escuchar los informes de prensa radiales, estaremos informados de lo que realmente acontece en la actualidad.
La empresa periodística de hoy en día, satisface las principales necesidades de información de sus lectores. Informa sobre lo que ocurre con sus dirigentes, los hechos que han marcado la pauta noticiosa del día, lo que ocurre en los confines del mundo, lo que hacen y no hacen los principales rostros del espectáculo nacional e incluso, para los más exquisitos, revela noticias un poco más alternativas de cine, arte, tecnología entre otros ámbitos. ¿Pero qué sucede con otras necesidades informativas de la población? ¿Qué sucede con aquellos que no están interesados en lo que los periódicos anuncian con grandes titulares? ¿Se cumplen los ideales ilustrados de educación y culturización que deberían tener los diarios?
Los objetivos de la prensa monopolizada que hoy reina son netamente económicos. Si bien cumplen la función de informarnos, no cubren todas las necesidades de información de la población. En sus ediciones se contemplan hechos que han ocurrido, realidades ciertas, pero no la realidad de toda la ciudadanía. Hechos que para gran parte de los lectores son importantes no son publicados en sus ediciones, ya que pueden afectar a sus intereses económicos y al sistema de libre mercado que hoy se los asegura y acrecienta. El objetivo principal es lucrar y cuando una noticia vende aumenta su importancia, su análisis y su publicación.
La prensa obrera por su parte, hoy no tiene mucha cabida, diarios que siguen su línea, no poseen los recursos para ser publicados a diario o simplemente para editar algún número. Los que poseen la suerte de concretar alguna publicación, al igual que la prensa hija de los obreros, no pretende competir con la prensa ya instaurada, si no más bien desea llenar el vacío que deja esta prensa defensora del lucro y el sistema que la ampara. Pretende satisfacer completamente las necesidades de información que no cumple en un 100% la presa "seria y objetiva" que hoy impera cuando se habla de injusticias y problemas con la clase trabajadora. Es un medio de orientación ideológica agitador de la lucha y propagandista de soluciones y objetivos de la clase a la cual va dirigido. Hoy, todavía quedan vestigios de lo que en su tiempo denominamos prensa obrera. Aún existen periódicos que se preocupan de denunciar injusticias, de publicar los problemas que atañen a lo trabajadores de nuestro país. Es una prensa independiente, que busca la pluralidad y responder a los intereses y necesidades de aquellos que no están conformes con el sistema ni con la prensa monopolizada que impera. Ejemplos de este tipo de prensa son aquellas que se dan por ejemplo en los sindicatos o en las organizaciones gremiales, o periódicos de corte independiente.
El culto a la objetividad, de esta prensa que se autodenomina seria, se ha mantenido porque a ha sido una de la principales fórmulas de estabilización y progreso de las principales empresas periodísticas del país, ya que un diario que afirma ser objetivo y serio es un diario que vende. Por su parte la prensa de los trabajadores, no pretende realzar esta imagen objetiva, sino más bien muestra claramente su postura política y la línea defensora que quiere seguir. Pretende a diferencia de la prensa establecida, promover sus ideales e intereses, llegando a las vidas de aquellos que no están conformes, que buscan algo distinto y definido, un periódico que sea acorde a sus propios pensamientos y posturas

martes, 8 de julio de 2008

Cronología Prensa Obrera en Chile, 1880 - 1930


A continuación, se presenta un cronología de los periódicos que surgieron durante este período de nuestra historia.



1875 Se funda El Guía del pueblo, periódico quincenal destinado a los obreros

1887 Se funda El Obrero, periódico noticioso e industrial de los obreros de Chile

1903 Luis Emilio Recabarren funda El Trabajo, periódico de la Sociedad Combinación Mancomunal de Obreros de Tocopilla

1905 Se funda en Valparaíso El Trabajo, periódico oficial de la Confederación Mancomunal de Trabajadores en Chile

1908 Se funda La Palanca, periódico de la Asociación de Costureras de Santiago

1910 Se funda La Gran Federación Obrera de Chile, periódico de la organización mutualista ferroviaria

1912 Luis Emilio Recabarren funda El Despertar de los Trabajadores, periódico propiedad de la Sociedad Obrera Cooperativa Tipográfica de Iquique

1916 Surge en Taltal La Aurora, periódico del Partido Obrero Socialista

1920 Surge en Valparaíso El Faro del Obrero, periódico obrero comercial de la Junta Ejecutiva de la Gran Federación Obrera

1930 Se funda La Hora, periódico del Sindicato Industrial de Papeleros de Puente Alto

jueves, 5 de junio de 2008

El escenario periodístico; "La guerra de palabras"


En los inicios del siglo XX, el escenario social no era muy distinto al escenario periodístico. La Cuestión Social y la lucha de clases irrumpe no sólo en las calles y lugares de trabajo a lo largo de nuestro país, sino que también se plasma con tinta en los periódicos de la élite y en los boletines de la clase asalariada.

La irrupción de la empresa periodística, amparada en el sistema de impresión de vanguardia traída por el Sr. Edwars McClure desde el siempre amigo de la élite chilena País del Norte y sostenida por la publicidad y el capital de sus directivos aristocráticos, es el fiel reflejo del sistema capitalista opresor. Imponente y efectiva se alza por sobre los sostenedores de la llamada Prensa Obrera; los mismos trabajadores, que otorgan parte de su escaso capital como medida de financiamiento. Poseedores de arcaicos métodos de impresión y con fe ciega en sus pedagogos, personajes instruidos como Recabarren y Escobar y Carvallo, que a diferencia de ellos tuvieron la suerte de no ser analfabetos y así poder cumplir una labor pedagógica, de instrucción política y generadora de conciencia de clase. Arma que les permite alzarse contra el sistema que los transformaba en mera mano de obra sin valor alguno, intercambiable como cualquier producto comercial.

La Prensa Obrera, al contrario de la que hemos denominado Prensa Elitista, sí podía entregarse gratuitamente o por un aporte voluntario, ya lo señalaba Luis Emilio Recabarren en uno de sus escritos en “El Proletario”, el 3 de diciembre de 1904: “Trabajadores, proletarios: bastará que cada uno de vosotros dedique 20 centavos semanales para que vuestros dos periódicos tengan mayor campo donde servir vuestros propios intereses.”. Otro ejemplo de cómo se financiaba este tipo de prensa es la de corte anarquista que no poseía publicidad alguna y su entrega era habitualmente gratuita. Estos ejemplos demuestran claramente que el objetivo de la Prensa Obrera no era ser una institución lucrativa, sino ser la “voz de los sin voz” lo que la llevaría a transformarse con el paso de los años en un arma efectiva de lucha, informando los actos represivos y abusivos por parte del gobierno de turno.

Arias Escobedo lo menciona en su libro sobre la Prensa Obrera: “En los periódicos obreros predominan los artículos de análisis, comentarios y narraciones de movimientos sociales y hechos de actualidad; orientaciones doctrinarias, polémicas, denuncias y defensas de organizaciones de trabajadores”

Así podemos conformar el escenario político-social no muy lejano a nuestra sociedad actual: La existencia de tres principales clases; la oligárquica, compuesta por la élite, la naciente clase media, compuesta principalmente por comerciantes y la clase proletaria, compuesta por obreros. Este escenario se traslada al espacio “periodístico”(no podemos hablar de periodismo como tal, porque en la época se asocia más a un oficio que a una profesión) con la existencia de periódicos que vinculados a una prensa de trinchera, de corte Socialista-Marxista, Anarquista y Demócrata (representantes de la clase media) versus una prensa más oficialista y liberal representante de los intereses del gobierno de turno y sus aliados, poseedores de un proyecto político similar; la liberación de los recursos y el progreso material por sobre el bien común.

“La guerra de palabras”, como hemos denominado al enfrentamiento de la Prensa Elitista versus la Prensa Obrera no constituía una gran amenaza al comienzo, pero tomó fuerza con los años, el tiraje aumentó, de ser casi mensual pasó a ser semanal, los periódicos editados pasaron de no más de 2 a cerca de 13 en la época de los 20, dando muestra a la autoridad que en vez de flaquear en la lucha, los trabajadores tomaban más fuerza. Las huelgas eran pan de cada día, el descontento se hacia cada vez más patente y las voces de los obreros retumbaban en cada rincón de las ciudades. Importante es señalar que una de las primeras organizaciones en alzar la voz e irse a huelga fue el gremio de los Tipógrafos en 1902, al cual Recabarren pertenecía.

La revolución había comenzado, y los trabajadores no estimarían en esfuerzos ni en métodos para lograr sus objetivos.

La prensa, en ese entonces y para esa clase ejerció un valor que se le atribuía en sus comienzos por la época de la Ilustración, ser un lazo comunicacional entre esos nuevos ciudadanos que venidos desde el campo para una mejora de condiciones se ven desposeídos, desnudos frente a un mundo que ya no los ve como súbditos de un señor feudal, sino que los ve como un instrumento de generación de dinero, como una masa ignorante y deforme. La prensa obrera, llena ese vacío ante la indolencia de sus dirigentes y de sus políticas de gobierno que lejos de crear un clima de mejoras sólo contribuyen al empobrecimiento material y espiritual, al desamparo sumergiéndolos en los vicios y producto de esto, arrojándolos a la destrucción de sus vidas como personas con integridad y derechos al igual que cualquier ciudadano.

En las palabras de uno de sus representantes, la Prensa Obrera, tiene por misión sagrada, contribuir a la ilustración y difundir la cultura en las costumbres de los pueblos.”

martes, 3 de junio de 2008

¿Un periodista más o la voz del pueblo?

Hoy, dentro de nuestra sección que pretende realizar, no una mera biografía sino que una especie de regreso al tiempo, recordando representantes de carácter importante para el movimiento obrero y los ideales que este tenía para promover, el elegido es Recabarren, y no por una especie de elección al azar, sino porque con tan sólo leer unas líneas sobre este personaje nos damos cuenta de todo el valor que tiene su nombre en el desarrollo de la historia obrera en nuestro país. ¿Un periodista más o la voz del pueblo? Bajo esta simple interrogante que a ratos quizás puede tonarse compleja se quiere demostrar lo uno o lo otro. Sea usted, querido lector, libre de establecer el juicio de valor que estime conveniente.

Luis Emilio Recabarren Serrano, hombre nacido en el cerro Playa Ancha de Valparaíso aquel 6 de julio de 1876 bajo el amparo de una familia modesta y numerosa de padres comerciantes.
La escuela Santo Tomás de los curas salesianos de Valparaíso le abrió las puertas, permitiendo de esta forma conocer lo que fueron los primeros 4 años de estudio de este hombre que desde pequeño comenzó a crear las luces para convertirse en una de las grandes promesas de nuestro país. Posteriormente, en el año 1890, a la edad de 14 años su familia se traslada a Santiago en busca de mejores oportunidades laborales, allí es donde comienza a trabajar como aprendiz de tipógrafo para ayudar a solventar los gastos familiares; sus días comenzaban a ser interminables y agotadores.
Al cabo de un par de años, motivado por el deseo de poder contribuir a la lucha de su clase, la obrera; ingresa al partido Demócrata, único partido popular en ese entonces.

En el año 1899 específicamente el 22 de enero, producto de su excesivo compromiso con la clase obrera de nuestro país y ya más vinculado al área periodística, aparece el primer número del periódico “La Democracia” de Santiago, siendo Recabarren uno de los fundadores y redactores. Este hito marca el comienzo de su inagotable actividad como creador y promotor de la prensa obrera en Chile.

Desde 1900 comienzan a llevarse a cabo las formaciones de las primeras organizaciones sindicales en nuestro país llamadas mancomunales (manos comunes), las que eran agrupaciones territoriales, que congregaron a miles de obreros y los guiaron en sus combates de clase, bajo el objetivo de impulsar las luchas reivindicativas. Exactamente en el año 1903, Recabarren es invitado a trabajar en la mancomunal de Tocopilla con la idea de fundar, dirigir y escribir un periódico que plasmara en sí dicha identidad; oferta que es rápidamente aceptada, haciendo que de esta forma el 18 de octubre de ese mismo año apareciera la primera edición de “El Trabajo”, en el que ya, el que comienza a ser conocido como el padre de la prensa obrera escribe en su editorial lo siguiente: “Procuraremos obtener todo lo que aspiramos por la fuerza de la razón, pero si los oídos de las autoridades se quedan sordos, haremos sentir entonces el efecto que produce la razón de la fuerza, sin vacilaciones y al precio que las circunstancias lo requieran". Encargado de dar a conocer palabra a palabra, frase a frase la fuerza característica que se hacia presente como hombre fiel a sus ideales. Hecho que lo lleva a ser reconocido por muchos como la voz del pueblo de Chile y no como un simple periodista de la época. De esta forma Luis Emilio Recabarren Comienza su inmensa labor que será elemento decisivo en la transformación del proletariado chileno de “una clase en sí”, en “una clase para sí”. Es decir, con conciencia de clase, conocedora de su rol histórico y contando con las organizaciones sindicales y políticas para cumplirlo.
Al cabo de unos años cuando la situación de represión en contra de los obreros se hacia más latente, ocurriendo así una serie de atrocidades en contra de ellos, siendo el hecho más impactante cuando en 1907 ingresan a la Escuela Santa María de Iquique, tropas armadas de ametralladoras para así terminar con una poderosa huelga de unos 15 mil trabajadores del salitre de la provincia de Tarapacá y para al mismo tiempo, destruir el movimiento sindical clasista. Lo que trajo consigo la muerte de miles de trabajadores, mujeres y niños. En ese entonces Recabarren se encontraba en Buenos Aires, Argentina producto de un autoexilio para eludir una injusta condena en su contra por escribir en “El Trabajo” y ser dirigente de la Combinación Mancomunal de Obreros de Tocopilla. Este, al saber de la crueldad de dicha catástrofe ocurrida en Iquique, decide escribir una serie de artículos para el periódico del partido Socialista que posteriormente fueron reproducidos en “La voz del obrero” de Taltal, en uno de ellos llama a crear el partido revolucionario de la clase obrera y un poderoso movimiento sindical clasista.

A fines de 1908 llega Recabarren de regreso al país y en septiembre de 1909 es fundada la gran Federación obrera de Chile a la que los trabajadores más avanzados con Recabarren a la cabeza deciden incorporarse para luchar por transformarla en una central clasista, defensora de los intereses de los obreros.
Con gran claridad de que nuestro país necesitaba organizaciones que sean escuelas de educación proletaria, Recabarren se esfuerza en construir las condiciones para fundar el partido revolucionario de los obreros. Uno de los pasos que da es la creación de “El Despertar de los Trabajadores” de Iquique, el más importante de los periódicos por él creado. Su primer número aparece el 16 de enero de 1912. Desde sus páginas plantea la necesidad de ir a la formación de ese partido.

Producto de la 3ra convención de la gran federación obrera de chile que se realizó en 1919 en Concepción en la que se enfrentaban dos posturas sólidas, la de Pablo Marín Pinuer y la de Emilio Recabarren, postura ganadora en esa ocasión, que planteaba la transformación de la federación en una central clasista, revolucionaria, de lucha por la transformación social. Nace la Federación Obrera de Chile, FOCH, primera central clasista de los trabajadores chilenos. Y ello es un importante aporte al desarrollo del movimiento obrero.

En 1920, como resultado de una campaña demagógica en que se utilizaba un lenguaje popular y se tomaban en cuenta los problemas más sentidos de los trabajadores logra ganar a amplios sectores obreros, permitiendo que Arturo Alessandrí sea elegido presidente de la República Chilena, gobierno en el que se cometieron una serie de masacres en contra de los trabajadores, obreros y clase que catalogaban como inferior en nuestro país, olvidando así todo tipo de discursos realizados para la mejora de aquellos que formaban parte del pueblo. Gran cantidad de vidas se perdieron durante ese periodo. Hermanos y compañeros jamás se rindieron ante sus ideales de lucha intensa por la clase obrera, la represión ante el proletariado no hizo más que fortalecerlo haciendo más fuerte a este movimiento. Avalando de forma clara esta afirmación se destaca que en las elecciones parlamentarias de 1921 son elegidos varios parlamentarios obreros, entre ellos el inigualable Recabarren, además la FOCH se fortalece a tal punto en que llega a agrupar a 140 mil asociados. Incluso se crean los primeros sindicatos campesinos.

Más barbaridades ocurrieron con el pasar de los años, mientras gobernaba Alessandrí, para poder debilitar este movimiento. Pero, sin duda, una noticia realmente impactante que revelaba el hecho del suicidio de Luis Emilio Recabarren en el año 1924 causó un quiebre que provocó mucho dolor. Muere la voz del pueblo, el que con frases como:

“La prensa obrera, tiene por misión sagrada contribuir a la ilustración y difundir la cultura en las costumbres de los pueblos.
Un periódico que llegue a manos de un hijo del trabajador, debe ser un libro en el cual encuentre la savia vivificante para fortalecer el espíritu, cuando abatido por las luchas de la vida, se siente adormecer.
Debe llevar en sus caracteres, palabras de enseñanza y de ejemplo, en estilo claro y correcto que revele la buena intención de la pluma que los traza.”

Daba cuenta clara de que no era un simple periodista al que le interesaba de forma intensa la causa obrera sino que era un icono, un modelo a seguir que no hacía más que demostrar en cada escrito que realizaba que él no era el simple hombre que llevaba por nombre Emilio Recabarren sino que el gran padre del movimiento obrero, La voz del pueblo por el que tanto luchó. BlogPrensaObreraChile

lunes, 2 de junio de 2008

La voz de los sin voz


Al hablar de prensa obrera, es común que surjan, muchas interrogantes al respecto. Pero las respuestas a la mayoría de ellas se resumen, en que ésta fue un movimiento formativo, educativo y representativo de los obreros, demócratas, anarquistas, socialistas y comunistas que surgió alrededor de 1880 y se extendió hasta 1930.

Sin embargo, es difícil entender qué es la prensa obrera en profundidad sin antes conocer el escenario histórico en el que se veía envuelto Chile para ese entonces. Nuestro país se enfrentaba a la ya renombrada “Cuestión social (1880-1920)”, período conocido con ese nombre ya que consistió en el permanente enfrentamiento de las clases sociales, específicamente la clase obrera o trabajadora y la clase dirigente. La Nación, se encontraba en un escenario que se muestra indiferente ante las necesidades laborales y de bienestar de los trabajadores. Pobreza extrema y explotación laboral, fueron entre otros, problemas de cada día.

El escenario económico, marcado por un capitalismo totalmente consolidado, llevó al país a la industrialización incipiente, y socialmente hablando a una urbanización descontrolada que empeoró notablemente las condiciones de vida que ya en algunos sectores sociales no eran las mejores. Por último, una clase dirigente que se veía estática ante peticiones obreras y la cual no estaba dispuesta a los cambios que se solicitaban.

Por todo este conjunto de malas organizaciones, nace un movimiento que no soporto más estar en silencio. Los trabajadores alzaron su voz, generándose así organizaciones sindicales y políticas, para crear conciencia entre la Oligarquía y acabar con las malas formas de trabajo y las precarias condiciones de vida. Es justo en este momento cuando sale a la luz una nueva forma de representación, de educación y de formación para los obreros, demócratas, anarquistas, socialistas y comunistas, quiénes en ese tiempo no tenían voz ni voto ante el Estado y la clase dirigente. Este medio fue conocido como La Prensa Obrera.

Lo que pretendían ésta clase de periódicos era, mas allá de comunicar, instruir a la población obrera, informar de los abusos laborales de los que eran victimas, difundir cultura, moralizar, crear conciencia y un medio que fuera vocero de la clase baja con el cual se sintieran representados.

Este movimiento periodístico no era interesado. Su fin no era el lucro, por lo tanto muy pocas veces en sus páginas había propaganda, motivo por el cual, parte de la empresa periodística de la época, establecía que ésta no podía ser prensa, si no publicaba propagandas de corte político o económico. Quiénes trabajaban en este tipo de periódicos, lo hacían sólo por política propia, ya que no recibían ningún tipo de remuneración. Fue más bien, un servicio más de parte de los periodistas de ese tiempo a la población más vulnerable, motivados por las ganas de querer hacer llegar a la gente apoyo moral y espíritu de lucha por sus derechos y ante el sistema que imperaba.

Los mayores representantes de este movimiento letrado fueron Luís Emilio Recabarren y Alejandro Escobar y Carvallo.